Situada en un género ficticio que hemos denominado “temperamental”, Gonzalo Vargas presenta una composición cambiante e impredecible, multisensorial, intensamente emocional, que nace de las sonoridades barrocas. La experiencia nos sumerge en una atmósfera teatral que reinterpreta estímulos del pasado para plantear preguntas existenciales, donde la aproximación a lo barroco se convierte en un elemento esencial para comprender la naturaleza humana.
La obra se organiza en una serie de “relatos” contados por un ave común en los Andes —el gorrión—, quien actúa como testigo de acontecimientos históricos, retomando el vínculo entre el barroco y la naturaleza, vista como una manifestación de la grandeza y el misterio de Dios.
Si bien el universo barroco plasmado por Vargas remite a la estética tradicional del barroco —definida por su exuberancia decorativa, intensos contrastes de claroscuros, dinamismo y tensión emocional—, esta exposición se adentra sobre todo en la noción del barroco latinoamericano, teorizada por el filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría. Para Echeverría, el barroco es una estrategia cultural y de vida que ofrece una respuesta crítica a la modernidad capitalista desde las especificidades históricas y culturales de América Latina. Este enfoque se caracteriza por una forma de habitar la modernidad que rehúye sus principios totalizantes, reinterpretándolos y transformándolos en diálogo con elementos locales, dando lugar a una configuración singular y profundamente significativa. 
La interpretación que hace Vargas sobre lo barroco se materializa a través de una rica diversidad de materiales como la porcelana, la cerámica, el pan de oro, el cobre, la madera, la piedra y la cera de abeja. Colores como el dorado, el plateado, el rojo y el negro, no solo aportan una intensa carga visual, sino que actúan como símbolos, estableciendo un puente entre lo espiritual y lo terrenal, lo ancestral y lo contemporáneo.
El artista integra elementos de la naturaleza para proponer reflexiones sobre lo cósmico y lo sagrado, creando un espacio donde estos convergen en un diálogo constante. Este enfoque retoma la organización del mundo a través de dualidades complementarias, un principio central en la cosmovisión andina. En Relato 9 (Hanan), alude a la dimensión superior, espiritual o celestial de esta dualidad, representando nubes como habitantes de esos espacios. Por su parte, Relato 2 (Tesla) explora los principios eléctricos mediante la bobina de Tesla, que genera altas tensiones y espectaculares descargas eléctricas capturadas en una imagen fotográfica. La obra Relato 1 (Aguacolla) destaca el valor simbólico del cactus San Pedro, considerado sagrado por su capacidad para abrir puertas hacia dimensiones espirituales.
Los patrones geométricos inherentes a la naturaleza permiten a Vargas crear composiciones que se sitúan entre lo finito y lo infinito, como se aprecia en la obra Relato 3 (Koch), inspirada en la composición fractal de la Estrella de Koch. De la misma manera, los patrones de vibración de sus composiciones sonoras se traducen en figuras geométricas y tridimensionales en la obra Relato 7 (Trino). Esta idea encuentra un amplio desarrollo visual en la obra Relato 6 (Cumulonimbus), donde Vargas alude a la imponente nube asociada a las tormentas eléctricas, retomando la figura del fractal como representación de la energía dinámica y la autosimilitud presente en diferentes escalas del cosmos, organizadas como una gran nube. Esta propuesta artística se relaciona con su investigación previa titulada El problema de la ruta más corta (2023), que explora la conexión entre la geometría platónica y el Renacimiento, pero al mismo tiempo, la trasciende para ofrecer un nuevo sistema conceptual.
Al final de la sala, un gorrión contempla las estructuras fractales mientras percibe las vibraciones cósmicas que insinúan una conexión profunda entre lo terrenal y lo espiritual. Con su canto, narra relatos barrocos llenos de misterio y asombro.
Giada Lusardi
2024
Situated within a fictional genre we have termed “temperamental,” Gonzalo Vargas presents a shifting and unpredictable composition—multisensory, intensely emotional—born from Baroque sonorities. The experience immerses us in a theatrical atmosphere that reinterprets stimuli from the past to pose existential questions, where the approach to the Baroque becomes essential for understanding human nature.
The work is organized as a series of “tales” narrated by a common Andean bird—the sparrow—which acts as a witness to historical events, renewing the link between the Baroque and nature, understood as a manifestation of God’s grandeur and mystery.
While Vargas’s Baroque universe evokes the traditional aesthetics of the Baroque—defined by exuberant ornamentation, intense chiaroscuro contrasts, dynamism, and emotional tension—this exhibition engages above all with the notion of Latin American Baroque theorized by Ecuadorian philosopher Bolívar Echeverría. For Echeverría, the Baroque is a cultural and lived strategy that offers a critical response to capitalist modernity from the historical and cultural specificities of Latin America. This approach is characterized by a way of inhabiting modernity that evades its totalizing principles, reinterpreting and transforming them in dialogue with local elements, giving rise to a singular and deeply meaningful configuration.
Vargas’s interpretation of the Baroque takes material form through a rich diversity of media, including porcelain, ceramics, gold leaf, copper, wood, stone, and beeswax. Colors such as gold, silver, red, and black not only carry intense visual charge, but also operate symbolically, building a bridge between the spiritual and the earthly, the ancestral and the contemporary.
The artist integrates elements of nature to propose reflections on the cosmic and the sacred, creating a space where these converge in constant dialogue. This approach returns to an ordering of the world through complementary dualities—a central principle in Andean cosmology. In Relato 9 (Hanan), Vargas alludes to the upper, spiritual, or celestial dimension of this duality, depicting clouds as inhabitants of those realms. Relato 2 (Tesla) explores electrical principles through a Tesla coil, generating high voltages and spectacular discharges captured in a photographic image. Relato 1 (Aguacolla) highlights the symbolic value of the San Pedro cactus, considered sacred for its capacity to open doors to spiritual dimensions.
The geometric patterns inherent to nature allow Vargas to create compositions poised between the finite and the infinite, as seen in Relato 3 (Koch), inspired by the fractal structure of the Koch snowflake. Similarly, the vibration patterns of his sonic compositions are translated into geometric and three-dimensional forms in Relato 7 (Trino). This idea finds a broad visual development in Relato 6 (Cumulonimbus), where Vargas evokes the imposing storm cloud associated with electrical turbulence, returning to the fractal as a representation of dynamic energy and self-similarity across different cosmic scales—organized as a great cloud. This artistic proposal connects with his earlier research project, El problema de la ruta más corta (2023), which explores the link between Platonic geometry and the Renaissance, while also moving beyond it to propose a new conceptual system.
At the end of the gallery, a sparrow contemplates the fractal structures while sensing cosmic vibrations that suggest a profound connection between the earthly and the spiritual. Through its song, it narrates Baroque tales filled with mystery and wonder.

Giada Lusardi ,2024
VIdeo entrevista sobre la obra realizada por la galería N24, Quito. 2025.
Video interview about the work, produced by Galería N24, Quito, 2025.
Portada del disco Relatos Barrocos contados por un Gorrión, 2025.
Album cover for Relatos Barrocos contados por un Gorrión, 2025.
Sobre la escucha de RELATOS BARROCOS (CONTADOS POR UN GORRIÓN).
El elemento sonoro de esta exposición no es una banda sonora o una decoración auditiva de la muestra. Tampoco se trata de una traducción musical de las piezas visuales, sino de un conjunto sólido de trabajos sonoros que comparte el mismo germen que el resto de obras y que conecta a través del oído con el resto de la exhibición. Estas no son piezas secundarias o productos subordinados al conjunto visual, sino otros relatos que sólo son posibles a través de la exploración sonora y de la escucha atenta del espectador. 
El gorrión de Relatos barrocos no es cualquier ave. Este es un pájaro electrónico movido orgánicamente por energía contenida en un enredo de cables y circuitos que circula por unos módulos, pequeños en tamaño, pero poderosos en sus capacidades. Es un nido hecho de componentes que permiten controlar, modificar y expandir el canto de este pájaro y es la principal herramienta que usa Vargas Maldonado para liberar su universo sonoro, tan versátil, complejo y profundo como el resto del cuerpo de su obra.
Muchos músicos y creadores sonoros llegan a encontrar su instrumento principal por tradición o por facilidad, tocando lo que tienen a la mano (normalmente una guitarra) o por imitación, buscando el instrumento de quien admiran (en el 90% de los casos también una guitarra). Pero el instrumento que Vargas Maldonado escogió, aunque tuvo antes una profunda relación con la percusión, fue el sintetizador modular. Los sintetizadores modulares son instrumentos electrónicos que tienen una historia relativamente corta, pero que han continuado su evolución en estas primeras décadas del siglo XXI y han llegado a posicionarse como uno de los instrumentos emblemáticos de la música actual. Los sintetizadores modulares no son instrumentos para el músico ocasional, para quien busca algo simple, fácil de aprender, efectivo o confiable, en el sentido de poder prever siempre lo que se va a obtener de él. Para llegar a este tipo de instrumentos uno debe tener una predisposición aventurera, es necesario tener gusto por la exploración, por el diseño sonoro, es necesario estar dispuesto a investigar, y a reaprender sus hábitos de creación.
Los sintetizadores modulares, a diferencia de otros sintetizadores, están conformados por diferentes componentes móviles intercambiables. Un sintetizador modular básico necesita de un pequeño número de módulos para sonar y un solo módulo no es suficiente para generar sonidos. Si se quiere lograr timbres más ricos, secuencias más complejas o modulaciones extremas será necesario añadir más módulos a la cadena. Pero la magia de estos instrumentos no está en la cantidad de módulos, sino en la capacidad del compositor o artista sonoro de saber combinar las piezas del rompecabezas electrónico y sacar lo mejor de ese (infinito) ensamblaje. Cada segmento puede ser usado de la manera más tradicional o en combinaciones heterodoxas alejadas de cualquier norma. Al principio estos aparatos pueden parecer muy esotéricos y confusos, como un híbrido entre tablero de control de un jet pequeño y un meccano, pero con el tiempo, cada artista encuentra su propio esquema de trabajo y los módulos óptimos para sus objetivos. Su uso puede puede presentar mucha sorpresa y desconcierto porque no hay una sola forma de producir sonidos, ni una sola forma de interactuar con los equipos. Aunque su versatilidad es impresionante no siempre es fácil encontrar lo que uno busca y cuando se encuentra algo interesante, puede ser muy difícil poder replicarlo en el futuro.
El azar y la experimentación tienen un rol importantísimo en el proceso de creación de las piezas sonoras de Relatos barrocos, pero el resultado final es sólo posible si hubo una serie de decisiones concretas y conscientes que el artista tomó en su desarrollo, sobre todo en la edición, donde era importante dar aire a cada tema y balancear correctamente las capas y texturas que los conforman. El cuidado en el paneo, ecualización, efectos y volúmenes logra que las piezas fluyan, permitiendo al oído descubrir lentamente una gran cantidad de sorpresas tímbricas y texturales. Los elementos sonoros fueron concebidos como un álbum, no como una colección de piezas sonoras aisladas, por eso el orden de los temas y las transiciones entre ellos es clave. La obra completa es un viaje único con múltiples curvas, que atraviesa diferentes ambientes con lógicas y reglas únicas.
Relatos barrocos (contados por un gorrión) requiere de tiempo y atención del público. La gran cantidad de detalles no puede ser percibida en una escucha casual y rápida, por eso recomiendo al público que tiene la suerte de explorar esta muestra, frenar un poco, tomarse el tiempo para entrar en el espacio físico y sonoro y disfrutar de todos los detalles que se presentan. Como pasa con un buen álbum, la experiencia será mejor si se escucha todo de corrido. Disfruten.
Jorge Espinosa M.
2024
On Listening to RELATOS BARROCOS (CONTADOS POR UN GORRIÓN)
The sonic element of this exhibition is not a soundtrack or an auditory decoration for the show. Nor is it a musical translation of the visual works. Rather, it is a solid body of sound pieces that share the same germ as the rest of the works and connect—through the ear—with the exhibition as a whole. These are not secondary pieces or products subordinated to the visual ensemble, but other “tales” that are only possible through sonic exploration and the viewer’s attentive listening.
The sparrow of Relatos barrocos is not just any bird. It is an electronic bird, organically driven by energy contained in a tangle of cables and circuits that runs through a set of modules—small in scale, yet powerful in their capabilities. It is a nest made of components that allow one to control, modify, and expand this bird’s song, and it is the main tool Vargas Maldonado uses to release his sonic universe—one as versatile, complex, and deep as the rest of his work.
Many musicians and sound-makers end up finding their main instrument through tradition or convenience—playing what they have at hand (usually a guitar), or through imitation, seeking the instrument of those they admire (in 90% of cases, also a guitar). But the instrument Vargas Maldonado chose—though he previously had a deep relationship with percussion—was the modular synthesizer. Modular synthesizers are electronic instruments with a relatively short history, yet they have continued to evolve in the first decades of the 21st century and have become one of the emblematic instruments of contemporary music. Modular synthesizers are not instruments for the casual musician—for those seeking something simple, easy to learn, effective, or reliable in the sense of always being able to predict what they will get from it. To arrive at these instruments one needs an adventurous disposition: a taste for exploration and sound design, a willingness to investigate, and to relearn one’s creative habits.
Unlike other synthesizers, modular synthesizers are made up of different mobile, interchangeable components. A basic modular synthesizer needs a small number of modules to produce sound, and a single module is not enough to generate audio on its own. If one wants richer timbres, more complex sequences, or extreme modulations, it becomes necessary to add more modules to the chain. But the magic of these instruments lies not in the number of modules, but in the composer’s or sound artist’s ability to combine the pieces of this electronic puzzle and draw the best out of that (infinite) assembly. Each segment can be used in the most traditional way or in heterodox combinations far from any norm. At first, these devices can seem esoteric and confusing—like a hybrid between the control panel of a small jet and a Meccano set—but over time, each artist develops their own working scheme and finds the optimal modules for their aims. Their use can involve surprise and disorientation, because there is no single way to produce sound, nor a single way to interact with the equipment. And although their versatility is astonishing, it is not always easy to find what one is looking for; when something interesting does appear, it can be very difficult to replicate it in the future.
Chance and experimentation play a crucial role in the creation process of the sound pieces in Relatos barrocos, but the final result is only possible because of a series of concrete, conscious decisions the artist made throughout their development—especially in the editing stage, where it was important to give each track room to breathe and to properly balance the layers and textures that make them up. Careful panning, equalization, effects, and levels allow the pieces to flow, enabling the ear to slowly discover a wealth of timbral and textural surprises. The sonic elements were conceived as an album, not as a collection of isolated works; that is why the order of the tracks and the transitions between them are key. The complete work is a single journey with multiple curves, moving through different environments with distinct logics and rules.
Relatos barrocos (contados por un gorrión) requires time and attention from the public. The sheer amount of detail cannot be perceived through casual, quick listening. That is why I recommend that those fortunate enough to explore this exhibition slow down, take the time to enter the physical and sonic space, and enjoy all the details on offer. As with a good album, the experience will be better if you listen straight through from beginning to end. Enjoy.
Jorge Espinosa M., 2024
Vistas de sala en la galería N24, Quito, Febrero de 2025. Fotografías cortesía galería N24.
Installation views at Galería N24, Quito, February 2025. Photographs courtesy of Galería N24.
Créditos:
Conceptualización, diseño obras y producción: Gonzalo Vargas M.
Curaduría: Jorge Espinosa M. – Giada Lusardi.
Masterización disco: David Acosta en Sonoriilab
Asistentes de estudio: Francesca Fruci, Anahí Minda, Fernanda Santillán
Fundición piezas bronce: FUNSA, Gabriel Orozco
Impresión tote bags: Urku serigrafía
Diseño gráfico: Adrián Balseca – Gonzalo Vargas – Pepe Avilés
Piezas en metal: Ironworks, Cromo y Níquel del Ecuador.
Prensa disco: Precision Pressing
Agradecimientos: Pepe Avilés, Juliana Avilés, Natalia Espinosa, Hugo Navarrete, Cristina Balseca, Adrián Balseca, María del Carmen Oleas, Jorge Vargas Nolivos, Jean Pierre Vargas M. Gonzalo Vargas V. Diego Fernández, Christine Van Sluys, Jaime Sánchez.
Relatos Barrocos contados por un Gorrión fue realizado gracias al auspicio de los fondos de investigación Mycelium PUCE 2024 – 2025.
Credits:
Concept, work design, and production: Gonzalo Vargas M.
Curatorship: Jorge Espinosa M. & Giada Lusardi
Album mastering: David Acosta at Sonoriilab
Studio assistants: Francesca Fruci, Anahí Minda, Fernanda Santillán
Bronze casting: FUNSA, Gabriel Orozco
Tote bag printing: Urku Serigrafía
Graphic design: Adrián Balseca, Gonzalo Vargas, Pepe Avilés
Metalwork: Ironworks; Cromo y Níquel del Ecuador
Vinyl pressing: Precision Pressing
Acknowledgements
Pepe Avilés, Juliana Avilés, Natalia Espinosa, Hugo Navarrete, Cristina Balseca, Adrián Balseca, María del Carmen Oleas, Jorge Vargas Nolivos, Jean Pierre Vargas M., Gonzalo Vargas V., Diego Fernández, Christine Van Sluys, Jaime Sánchez.
Relatos Barrocos contados por un Gorrión was made possible thanks to support from the Mycelium PUCE Research Funds (2024–2025).
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