Publicación de 500 ejemplares. 14 cm x 19 cm. 108 pág. Editorial La Selecta – Cooperativa Cultural. 2011. Con textos de: Christian Léon, El brillo de las pupilas. Gonzalo Vargas M. Diseño: Adrián Balseca.
Re trato (2009). En un año de trabajo retraté a más de 100 personas. Estas personas hacen parte de mi círculo de trabajo o guardan alguna vinculación con él: artistas, actores y actrices, fotógrafos y fotógrafas, coreógrafos, cineastas, arquitectos, diseñadores gráficos y de moda, músicos y estudiantes de arte.
Si bien esta serie de retratos podría considerarse como una documentación de parte de los creadores y creadoras artísticos del Quito de comienzos del siglo XXI, aquel no fue el objetivo principal que me propuse. Mi interés inicial radicó en retratar a las personas que estén dispuestas a participar bajo ciertos parámetros, publicar esas fotografías y esperar establecer alguna forma de relación entre el retratado, el retrato y los espectadores.
El proceso se desarrolló de la siguiente manera: tras establecer contacto con las personas interesadas vía Facebook, las cité en mi casa y luego de conversar un momento y lograr establecer cierto grado de confianza, las retraté en el improvisado estudio montado en la sala principal.
Al momento de hacer los disparos busqué que los retratados se expresaran frente a la cámara como ellos desearan, procurando capturar hasta el más mínimo detalle de su fisonomía. Realicé las tomas a color y posteriormente les apliqué un retoque digital, buscando un anacronismo en la estética del retrato para detonar en el espectador una lectura específica de la imagen, la que podría provocar un retrato clásico de la historia de la fotografía.
Luego de realizar el acto fotográfico, creé un álbum y lo cargué en mi perfil de Facebook, haciendo que las imágenes cobraran una vida social y que se dispararan relaciones entre los retratados y sus círculos de amistades. Estas relaciones se desarrollaron por medio de las herramientas de interactividad que brinda la interfase de la red social, como los comentarios, la etiqueta y la declaración de "gusto", y así el proyecto trascendió aún más sus límites íntimos. Finalmente el proyecto se exhibió y se compiló en un fotolibro.
Re trato (2009). Over the course of one year, I portrayed more than 100 people connected to my working circle in Quito: artists, actors, photographers, choreographers, filmmakers, architects, graphic and fashion designers, musicians, and art students. Although the series could be read as a document of part of Quito’s artistic community at the beginning of the 21st century, that was not my main goal. My initial interest was to photograph people willing to participate under certain parameters, publish the images, and allow a relationship to emerge between the sitter, the portrait, and its viewers.
The process was as follows: after contacting interested participants via Facebook, I invited them to my home and, after a brief conversation to establish trust, photographed them in an improvised studio set up in the main living room. During the shoot, I encouraged each sitter to present themselves as they wished, aiming to capture even the smallest details of their features. The portraits were made in color and later digitally retouched to introduce a deliberate anachronism in the portrait’s aesthetic, prompting a specific reading that evokes classical portraiture in the history of photography.
After the photographic act, I created an album and uploaded it to my Facebook profile, allowing the images to acquire a social life and to trigger interactions among the sitters and their networks. These relationships unfolded through the platform’s interactive tools—comments, tagging, and “likes”—pushing the project beyond its intimate boundaries. The work was later exhibited and compiled as a photobook.
Re trato, 2009.
Vista de Re trato, Galería El Conteiner, Quito, 2011.
Capturas del proceso del proyecto en la red social Facebook.